jueves, 6 de octubre de 2011

Cuando el Nobel no es mediático

Hoy mismo, hace apenas unas horas, hemos conocido el nombre del nuevo ganador del Premio Nobel de Literatura. En las quinielas, escritores como Haruki Murakami (al final le llegará el momento) o cantautores como Bob Dylan (esas cosas que tienen las quinielas...). Al final, el mayor galardón de las letras universales ha recaído en Tomas Tranströmer, poeta sueco de ochenta años.

Fotografía extraída de El País.com

La Academia sueca ha dicho que Tranströmer, «a través de sus imágenes condensadas y traslúcidas, nos da un acceso fresco a la realidad». Traducido a medio centenar de lenguas, su suerte en español no ha sido tan favorable como lo es con sus compatriotas narradores (recordemos a Henning Mankell, Asa Larsson o Stieg Larsson): de hecho, podemos encontrar una antología, editada en 1991, por Hiperión, Para vivos y muertos, y otras dos selecciones muy completas publicadas por la editorial Nórdica, entre el año pasado y este. Y poco más.

Como se puede apreciar, muy poco, poquísimo, para el flamante ganador del Premio Nobel de Literatura. Aunque lo cierto es que el Nobel nos tenía muy mal acostumbrados. Después del ganador del año pasado, el peruano (también nacionalizado español) Mario Vargas Llosa, creíamos que la Academia sueca estaba en la obligación de premiar a otro escritor mediático, alguien reconocido mundialmente. Por supuesto, no debe ser así. Sin ir más lejos, hace pocos días lancé una pregunta en Twitter: ¿alguien recuerda a los cinco españoles que ganaron el Premio Nobel de Literatura? ¿Alguien los sigue leyendo? ¿Se siguen estudiando?

La pregunta no tuvo mucha acogida..., y apenas una o dos respuestas.

En ese sentido, no critiquemos a la Academia sueca si el Premio Nobel de este año es poco conocido más allá de los ámbitos culturales o literarios. Es imposible conocer toda la literatura, claro está, y la poesía, además, se enmarca en un espacio del Arte donde muchas personas se niegan a entrar. No lo critiquemos. No digamos que Bob Dylan se lo merecía más que Tranströmer. Leamos al nuevo Nobel de Literatura. Aquí dejo algunos de sus poemas.


SOLEDAD

Aquí estuve a punto de morir una noche de febrero.

El auto patinó de costado en el suelo resbaladizo fuera
en el lado equivocado del camino. Los autos que venían -
sus lámparas - se acercaron demasiado.

Mi nombre, mis hijas, mi trabajo
se desencajaron y se quedaron en silencio atrás,
cada vez más lejos. Yo era anónimo
como un niño en el patio de recreo rodeado de enemigos.

El tráfico en dirección contraria tenía inmensas luces.
Me alumbraron mientras yo maniobraba y maniobraba
en un temor transparente que flotaba como clara de huevo.
Los segundos aumentaron - tuve lugar allí -
se hicieron tan enormes como edificios de hospital.

Casi uno podía quedarse
y respirar por un tiempo
antes de ser aplastado.

Luego surgió un amparo: un grano de arena salvador
o una ráfaga de viento. El auto partió
y se arrastró rápidamente a través del camino.
Un poste fue chocado y se quebró - un retumbo agudo -
Voló en la oscuridad.

Hasta que se aquietó. Me quedé sentado en sosiego
y ví cómo alguien vino a través de la borrasca de nieve
para ver qué fue de mí.

II

He vagado largo tiempo
por los campos congelados de la Gotlandia del Este.
Ningún individuo ha estado a la vista.
En otras partes del mundo
hay algunos que nacen, viven, mueren
en un constante gentío.

Estar siempre visible - vivo
ante un enjambre de ojos -
debe dar una expresión facial determinada.
La cara cubierta de barro.

El murmullo sube y baja
mientras se reparten entre ellos
el cielo, las sombras, los granos de arena.

Tengo que estar solo
diez minutos por la mañana
y diez minutos por la tarde.
- Sin programación.

(traducción: Sergio Badilla Castillo)


C-MAYOR

Cuando él bajó a la calle tras la cita de amor
soplaba la nieve en el aire.
El invierno había llegado
mientras ellos hacían el amor.
La noche brilló blanca.
Él caminó rápido y alegre.
Toda la ciudad inclinada.
Transeúntes sonrientes -
todos reían bajo sus cuellos alzados.
¡¡Era libre!!
Y todos los signos de interrogación cantaron la existencia de Dios
eso creía él.
Una música estalló
y cruzó en la nieve arremolinada
con largos pasos.
Todo en camino del tono C
un tembloroso compás dirigido a C.
Una hora sobre las heridas.
¡Era fácil!
Todos reían bajos sus cuellos alzados.

(traducción: Omar Pérez Santiago)


NOCTURNO

Por un pueblo conduzco de noche, las casas surgen
al resplandor de la luz –están despiertos, desean beber.
Casas, galpones, letreros, vehículos abandonados –es ahora
que se visten de vida. La gente duerme:

Algunos duermen en paz, otros con rostros tensos
como si estuviesen estrenando para la eternidad
no osan soltarse completos a pesar que su sueños son pesados.
Descansan como barreras caídas cuando cruza el misterio.

Afuera del pueblo el camino se alarga entre los árboles del bosque
y los árboles los árboles en silencio entre ellos
tienen el color teatral que tiene el brillo del fuego
¡Qué claras son sus hojas! Me persiguen hasta la casa.

Me acuesto a dormir, veo imágenes desconocidas
y signos suben solos detrás de las pupilas
en la oscuridad de la muralla. En la rendija entre en vela y el sueño
una gran carta intenta colarse en vano.

(traducción: Omar Pérez Santiago)

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