jueves, 30 de diciembre de 2010

El sueño del caracol

Ha sido una de esas cosas que pasan porque sí. Otro de los ejemplos del azar.

El cortometraje tiene algunos años, y seguramente me habrá llegado alguna vez en uno de esos correos electrónicos en cadena que tan poco me gustan y que acaban siempre en la papelera de reciclaje (la mayoría de las veces sin llegar a abrirlos...).

Esta ocasión no ha sido por correo electrónico. Es más, apenas recuerdo cómo he llegado a pinchar en el enlace que me llevaba a otro que a su vez llevaba a otro que a su vez... Bueno, ya me entienden...

El caso es que he visto el cortometraje. Su título, incomprensible hasta el completo visionado de las imágenes, ya es llamativo: El sueño del caracol.

Llamativo y poético. La película es una delicia. Véanla. Les dejo unos minutos en paz, en la calma absoluta que se merece(n). Apaguen la radio, bajen el volumen de Spotify, presten atención.



Quizá no sea casual el hecho de que haya visto por vez primera este cortometraje (con guión y dirección de Iván Sainz Pardo) el penúltimo día del año, justo cuando, ya lejanas las fiestas navideñas y su estresante consumismo exacerbado, acude a nosotros la nostalgia, nos visita la ternura. A mí esto me ocurre dos veces al año: una ahora y otra hacia mi cumpleaños, en julio, así que podríamos decir que tengo medio año de nostalgia recargable.

La nostalgia de El sueño del caracol es sobre el amor perdido, el amor inconfesable, el amor correspondido que se muere por culpa de la timidez de los amantes. Un amor apasionado al que no se le puede poner besos y caricias porque nadie se atreve a dar el primer paso. Un amor, también, que no conoce barreras porque no tiene límites.

¿Qué nos dice esa película? Que vivamos el presente. Una vuelta de tuerca más al manido carpe diem. No obstante, siempre pensamos en vivir ese presente cuando se nos ha escapado de los dedos. Eso, la fugacidad del tiempo y de la vida, está siempre ahí, claro está, pero parece que se haga más patente durante los cambios de año o nuestros aniversarios.

Vivamos, pues, el presente. Disfrutemos de cada segundo. Que nunca tengamos que lamentarnos de haber dejado escapar un segundo, un día, un año, una vida.

Feliz entrada de 2011 y mejor año.

martes, 28 de diciembre de 2010

Cambio de actitud

Tal vez sea por las fechas en las que estamos. O quizá el motivo se reduzca a que, como Santo Tomás, preferimos ver para creer. El caso es que esta mañana me he acercado hasta el Santuario de Santa María Magdalena, a unos kilómetros del casco urbano de Novelda (Alicante), para ver cómo transcurren las obras de instalación del que será el primer y único órgano de piedra del mundo.

La construcción, cuestiones políticas de por medio, ha tardado más de quince años, incluyendo un parón largo de dos legislaturas, pero, por fortuna para todos, el artista y diseñador, Iván Larrea (al que recuerdo siendo yo muy niño, cuando todos los colegios del municipio íbamos a su taller a admirar cómo iba naciendo el monumental instrumento), podrá ver cumplido su sueño: el próximo julio, si los plazos van bien, toda Novelda, toda la comarca del Vinalopó, toda la provincia de Alicante, toda España y todo el mundo podrá contemplar una maravilla instrumental, un elemento único para el Turismo con mayúsculas.

Siempre he creído en el órgano de piedra. Otros no pueden decir lo mismo, pero (también por fortuna) aquellas voces críticas empiezan a diluirse y ahora comprenden la magnitud del proyecto y las posibilidades turísticas y de futuro que tiene para nuestra ciudad. Porque no hay que olvidar que el órgano es Turismo. Además de estar ubicado en el principal destino y reclamo de nuestro municipio (el Santuario junto al Castillo de la Mola, donde está la única torre triangular de Europa), el órgano de piedra abre unas posibilidades inmensas para las empresas y las industrias locales, puesto que a los ya miles de visitantes que vienen anualmente, ahora habrá que sumar las decenas de miles que acudirán a visitar el órgano de mármol: restaurantes próximos al Santuario con aparcamiento para autobuses, tiendas de reclamos sobre la pieza (además de incluir otros detalles, fotografías y recuerdos de los demás lugares emblemáticos de Novelda) y, claro está, conciertos, charlas, concursos, etcétera.

Esas voces que decían en su día que, cuando se colocara la primera piedra del órgano, la montaña cedería, se vendría abajo y el Santuario se derrumbaría, ya no se escuchan. Se callaron. La primera piedra ya está colocada y todo sigue en pie. Es más, gracias a la voluntad por colocar el órgano de piedra, se detectaron unas grietas en las torres del Santuario.

La música que ya puede escucharse a través de tubos de mármol, y mediante un teclado eléctrico (luego se instalará en el coro de la iglesia, ya con teclado de marmol) es hermosa.

Les dejo un vídeo en el que se puede escuchar cómo suena el órgano (aquí solo con un registro) y, además, se puede apreciar una pequeña maqueta de cómo quedará finalmente.

video

Musicalmente nada que objetar. Artísticamente, tampoco. Visualmente, menos.

El órgano quedará perfectamente integrado dentro de la iglesia y será un elemento visitable y que se podrá disfrutar durante las misas mensuales (cada 22, excepto el 22 de julio) y las bodas y otras ceremonias que se celebren. Y, lo más importante, contaremos con algo único que poder vender al mundo, con lo que gana el Turismo y, sobre todo, la ciudad de Novelda.

Desde arriba, desde el cerro de la Mola donde está ubicado el Santuario de nuestra Patrona, las notas del órgano parecen extenderse a todo el valle del Vinalopó. Desde allá arriba parece observarse un agradable cambio de actitud hacia una obra de arte única que, lejos de separar, tiene que servir para sumar y preparar el camino para el futuro, un camino que pasa por aceptar el Turismo como uno de los pilares básicos de nuestra economía.


jueves, 23 de diciembre de 2010

2010: mi resumen

Otro año que se nos marcha de los dedos como tibia agua de río que nunca vuelve. Por las esquinas de este 2010 que se aleja, sentado en los rincones frescos de la memoria, toca hacer resumen de lo pasado, de lo que se fue, balances de lo bueno y de lo malo (que cantaba Mecano); toca, igualmente, hacer camino a lo que vendrá, soñar acontecimientos futuros que habrán de cumplirse o no, pero siempre manteniendo los pies firmes y en el suelo, viviendo el día a día con la certeza de que cada día que pasa ya no vuelve, de que la oportunidad dejada es la oportunidad perdida, sabiendo que el tiempo vuela y solo somos capaces de entenderlo cuando ya ha volado demasiado.

Así pues, como decía, sentado en estos rincones de un diciembre frío y desmesurado, hago mi resumen.

En primer lugar me acuerdo de mi abuelo, que en abril nos dejó, la persona que ayudó a traerme al mundo. No en vano, soy el último niño nacido en Novelda (ya hacía varios años que se nacía en el hospital). Nací en Novelda, puro y entero noveldense por completo, y por eso siento esta tierra tan mía como el que más, por ello detesto que se la maltrate y se la deje morir.

Quizá por ese motivo, el mejor piropo (si lo podemos llamar así) me lo dijeron hace poco, en relación a mi trabajo como Concejal del Ayuntamiento de Novelda. Me dijeron que más que un buen político, era un buen gestor. En cuestión de dinero, y más aún tratándose del dinero de todos mis conciudadanos, tiene que ser de esa forma. Veníamos de unos años en los cuales se había hecho mucho daño, se había derrochado dinero a espuertas y sin escrúpulos. Todo eso cambió, por fortuna. Por ese motivo, el cinismo y la demagogia que emplea la oposición con el único propósito de destruir, difamar y regresar al poder (para volver a hacer lo mismo que hacían, no lo olvidemos), no me afecta de ninguna forma. Seguiré realizando mi labor lo mejor que sé, aquí y donde sea que trabaje, seguiré estando con la conciencia tranquila (¿otros pueden decir lo mismo?), seguiré durmiendo por las noches sin remordimiento. Y es que mi trabajo al frente de las distintas concejalías de las que soy responsable es eso mismo: un trabajo. Por fortuna tengo una carrera y varios títulos para decorar paredes y, al menos para mí, la política es el tránsito pasajero y eventual por el que una persona se decide a pasar cuando ve que puede mejorar su municipio. No se puede hacer de ese tránsito eventual la vida entera, aunque entiendo que eso suceda cuando no se tienen más aspiraciones, cuando (triste de ellos...) se llega incluso a falsear la vida académica. Siempre lo dicho: si a lo único a lo que aspiras es a ser político durante toda tu vida, bueno..., no hace falta que termine la frase, ¿verdad?

En cuanto a otros trabajos, fui «invitado» a dejar el colegio diocesano donde trabajaba por diferencias con la dirección facultativa (quizá no entendieron que una persona es, al mismo tiempo, muchas personas), pero me llevo lo mejor: el cariño y el aprecio de todo el claustro de profesores, de todos los padres y, lo más importante, de todos mis alumnos. Por otro lado, sigo tocando el piano aquí y allá, pero sobre todo en los cultos de la Iglesia Evangélica de mi ciudad, donde cada domingo encuentro un grupo excelente de personas que me quieren y respetan mis pensamientos y mis diferencias, un grupo de gente que, cuando les dirijo durante la alabanza, me ven como uno más. Y eso es de agradecer.

En la escuela de música de «La Artística» sigo enseñando solfeo, y lo hago con la fuerza y las ganas del primer día. Este curso he vuelto a retomar las clases de adultos, dos maneras diferentes (de niño y de mayor) de acercarse a la música, pero cuyo resultado ha de ser el mismo: la pasión y la comprensión hacia un Arte importantísimo en mi vida. Y más durante este año 2010, totalmente creativo al respecto. Estrené un pasodoble en julio, dedicado a mi buen amigo Luis «el Pasiego»; otro en diciembre, Carmencita (en recuerdo de la niña que fue y es imagen de esta marca de especias y azafrán, en homenaje también a todos los trabajadores de una empresa casi centenaria de mi ciudad), y todavía tuve tiempo de acabar una marcha cristiana (que se estrenará, si no pasa nada, en 2013) y una marcha de procesión que lleva por título In nomine Patris.

Muy creativo, como pueden ver, como también supuso un reto para mi creatividad la participación en un libro colectivo de poemas que se presentará en Huelva hacia la primavera. Por primera vez, escribía poemas a varias manos, continuando las estrofas de otros y dibujando versos que otros habrían de componer. Como he dicho, hacia marzo saldrá el libro publicado.

Respecto a otros libros, estos con mi única firma en la portada, sigo esperando, pero sin desesperar. Mientras tanto, sigo escribiendo, a veces para mí y a veces para otros, con el mismo espíritu que el que tenía cuando empecé a emborronar hojas en blanco hace tanto tiempo que ni me acuerdo.

En todo momento, en cada letra, a cada paso, verso y nota, me acompaña la chica que quiso quererme una noche de agosto del año pasado. Espero que esa compañía se haga eterna a través del tiempo, pues ella es inspiración para todo lo que hago.

Por último, respecto al próximo año, un 2011 que parecía tan lejano hace doce meses, espero que les vaya bien en todo. Que siempre tengan alguien a quien abrazar y un motivo para levantarse. Que siempre encuentren la palabra justa o el silencio adecuado. Que siempre tengan un buen libro para leer y una canción espléndida para escuchar. Y que nunca olviden que pueden contar conmigo.

Gracias a todos y a todas por estar (de una u otra forma) ahí.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Sunset Park

Miles Heller siempre ha huido. Huyó cuando su hermanastro murió de forma accidental (o no, él siempre se ha culpado por ello). Y ahora, afincado en Florida siete años después de un periplo que le ha llevado por todo EE.UU., sigue huyendo, pero esta vez hacia el punto de origen: Nueva York.

En Florida, Miles trabaja en una empresa de embargos pero él se dedica a fotografiar los objetos olvidados de aquellas casas vacías. En Florida, Miles, que está más cerca de los treinta que de los veinticinco, ama y sueña junto a la cubana Pilar Sánchez, que aún tiene diecisiete años y una hermana que ha interpuesto un chantaje: o le trae «regalos» de esas casas o lo denuncia por abuso de menores.

Y la casualidad, ese azar que todo lo gobierna y está siempre presente, quiere que un antiguo amigo de la infancia, Bing Nathan, se ponga en contacto con Miles para decirle que tiene una habitación libre en el edificio que él y otros soñadores han ocupado en Sunset Park, una zona de Brooklyn. Miles no lo piensa: necesita tiempo para estar con Pilar y, además, cree que va siendo hora, después de siete años, de volver a Nueva York, hablar con sus padres y contarles la verdad de cómo murió su hermanastro.

Así discurren las primeras páginas de Sunset Park, la última novela del siempre recomendable Paul Auster, un autor al que descubrí con Trilogía de Nueva York. A partir de ahí he ido leyéndolo todo.

En cada novela, en cada historia, el azar y la soledad son los protagonistas. Tanto uno como otra afectan a los seres humanos e, igualmente, a las relaciones interpersonales. Aunque a veces dé la impresión de que Paul Auster siempre esté reescribiendo el mismo argumento con personajes distintos y un mismo espacio, presente y eterno, como es la ciudad de Nueva York y más particularmente Brooklyn, lo cierto es que siempre me sorprende. En Sunset Park, donde deja atrás ejercicios y literarios de otras obras para plantear una narración lineal, nos muestra una historia de fracasos y casualidades, de sucesos regidos por el azar y mínimos gestos que parecen regresar de vez en cuando para hacer que la vida vuelva a repetirse.

Un disfrute haberla leído. Un disfrute recomendársela. Es la mejor lectura para estas Navidades que están a punto de empezar, la mejor forma de despedir un año que ya se nos marcha de los dedos.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Desayuno con diamantes

Ha muerto Blake Edwards, el director de la mítica película Desayuno con diamantes, responsable igualmente de otros grandes títulos del séptimo arte, como Días de vino y rosas, La pantera rosa, 10 La mujer perfecta o El guateque.

Tenía ochenta y ocho años. Era responsable de unas cuarenta películas pero, para mí, siempre será el genio que le dio voz y cuerpo a la Holly Golightly que había dibujado Truman Capote en su novela.

A pesar de que en un primer momento se pensó en Marilyn Monroe para el papel principal, fue finalmente Audrey Hepburn la que encarnó a esa voluble joven, de espíritu muy distinto al de la novela, demasiado light a mí parecer, pero que deja su impronta a cada paso que da por las calles de Nueva York de aquellos años sesenta del pasado siglo.

La película, además, tuvo la mala suerte de acudir a los Óscar de 1961 (el mismo año que Plácido, de Luis García Berlanga) compitiendo con West side story o ¿Vencedores o vencidos? La misma mala suerte que tuvo Pulp fiction cuando le tocó competir en los Óscar de 1994 contra Forrest Gump. ¿Es que no podían haberse dividido en dos los premios...?

En cualquier caso obtuvo cinco candidaturas, aunque solo ganó dos, las referidas a la música, también genial, de Henry Mancini: el Óscar a la mejor banda sonora original (en la sección de drama o comedia) y el de mejor canción.

Esa canción, como todos ustedes saben, es la inmortal «Moon river», que Holly Golightly interpreta, sentada en el alféizar de su ventana, mirando la ciudad que se expande a sus pies, en una escena que formará parte de todas las retinas del planeta.



Preciosa.

La película tiene sus más y sus menos, y personalmente prefiero el final del libro (muestra del feminismo e independencia del personaje, algo que quizá no paraba demasiado bien en el cine de Hollywood de esa época) en vez de ese lánguido epílogo del film, donde Audrey Hepburn se rinde a todos los encantos de George Peppard, olvidándose de cualquier atisbo de libertad personal.

A pesar de eso, cada vez que releo Desayuno con diamantes (y lo hago a menudo) no puedo dejar de ver a una hermosa Audrey Hepburn frente al escaparate de Tiffany's, mordisqueando un cruasán y lanzando suspiros. No puedo dejar de escuchar la bella melodía de Mancini en mi cabeza. No puedo dejar de imaginarme pisando esa Quinta Avenida de Nueva York, esquina con la calle 57, allá donde parece que los sueños se cumplen (o son mejores sueños, quién sabe...).

Hoy me gustaría recordar al hombre que lo hizo posible: Blake Edwards. Y pedir, desde estas humildes líneas de este también humilde blog, que el viaje que tenga que hacer ahora sea de lo más placentero, tan placentero y tan grato como él me lo hizo sentir con sus películas.

martes, 14 de diciembre de 2010

Garganta con arena

En primer lugar les invito a escuchar este hermoso tango de Cacho Castaña titulado «Garganta con arena» interpretado por la genial voz de su creador.



El tango está dedicado a Roberto Goyeneche (1926-1994), famoso cantor de tangos al que apodaban El Polaco por sus cabellos rubios. Ese mote se lo puso Ángel Díaz, con quien Goyeneche formó pareja vocal hacia aquellos primeros años cincuenta del siglo XX, antes incluso de incorporarse a la orquesta de Aníbal Troilo, genial bandoneonista citado en la letra del tango de Cacho Castaña, cuyos versos dicen:


Ya ves,
el día no amanece,
Polaco Goyeneche,
cantame un tango más.
Ya ves,
la noche se hace larga,
tu vida tiene un carma:
cantar, siempre cantar.

Tu voz,
que al tango lo emociona
diciendo el punto y coma
que nadie le cantó.
Tu voz,
de duendes y fantasmas,
respira con el asma
de un viejo bandoneón.

Canta
garganta con arena,
tu voz tiene la pena
que Malena no cantó.
Canta,
que Juárez te condena
al lastimar tu pena,
con su blanco bandoneón.

Canta,
la gente está aplaudiendo,
y aunque te estés muriendo
no conocen tu dolor.
Canta,
que Troilo desde el cielo,
debajo de tu almohada
un verso te dejó.

Cantor,
de un tango algo insolente,
hiciste que a la gente
le duela tu dolor.
Cantor,
de un tango equilibrista,
más que cantor artista,
con vicios de cantor.

Ya ves,
a mí y a Buenos Aires
nos falta siempre el aire
cuando no está tu voz.
A vos,
que tanto me enseñaste,
el día que cantaste
conmigo una canción.

Una letra hermosa, representativa de la magnífica poesía que pueblan los tangos en particular, y buena parte de la música argentina en general. Aquí, como ya se ha dicho, el poeta, el compositor, añora la figura de Roberto Goyeneche, citando en sus palabras a Aníbal Troilo y a Rubén Juárez, bandoneonista tristemente desaparecido este mismo año, y citando, igualmente, otro tango internacional, ese «Malena» de Lucio Demare y Homero Manzi, que empieza con un «Malena canta el tango como ninguna...», tal vez dedicado o inspirado por la cancionista Malena Toledo (aunque yo he escuchado otra posible inspiración que me creo más...).

El tango rasga la garganta, arena que roza la piel y lima los sentimientos. El tango es lo más puro de la música, lo mundano y a la vez lo más alto, lo más grande. El tango es ciudad, callejuela y noche. El tango es baile, son cuerpos que se agitan en la pista, bajo las luces parpadeantes y un entrechocar lejano de copas de cristal. Pero, ante todo, el tango es Argentina, y Argentina es tango.

Al contrario que el bolero (también sublime, no vayan a interpretarme erróneamente), cuyas melodías cantan amores y sensaciones desde fuera, desde el borde humilde del espectador (incluso cuando uno es espectador de su propia pena), el tango siente esos amores, esos sentimientos y, también, esas penas como nacidas del interior del corazón, brotadas del alma y expulsadas hacia fuera en forma de canción, arañando cada verso y cada vida, punzando a quienes escuchamos esos tangos con el dolor intenso (triste consuelo, al mismo tiempo) de saber que alguien, en algún otro tiempo y otro espacio, sintió igualmente nuestra pena, sufrió esos mismos pesares.
Soledad Pastorutti, la cantante argentina que mejor ha sabido acercar el folclore a la juventud, exportando su arte también a otras partes del mundo, grabó una versión de «Garganta con arena». Aquí la tienen.



Una versión canónica, con ritmo e instrumentación de tango. Nada que reprocharle a La Sole. Realmente, nada nunca se le podría reprochar a Soledad: toda Argentina, desde que sacara su primer disco en 1996, la ha visto crecer, cantar y amar a su país en forma de canción. Su voz ya forma parte de esa espina dorsal cuyo centro es el tango, pero cuyas ramificaciones (milonga, rock, new tango, etc.) también son fundamentales para entender la música que nace y brota del otro lado del océano.

¿Y de esta parte del océano? Aquí, en España, tenemos el ejemplo del grupo Malevaje, surgido de la movida madrileña, pero, como dijo Jorge Luis Borges, el tango está muy conectado con el mundo rioplatense, y cualquier intento foráneo de aproximación o composición de tangos, suena, a oídos del argentino, como extraño. Sonaba incluso extraño ese acercamiento teñido de fusión que tuvo Andrés Calamaro con su disco El cantante, donde el maestro del rock en español interpretaba varios tangos, algunos boleros y otras canciones de la cultura o el folclore sudamericanos, disco totalmente recomendable desde la óptica del encuentro agradable y exitoso entre el flamenco, el jazz, el rock y el tango.

Pero, sin duda alguna, la mayor sorpresa del tango interpretado por un español (esta vez grabado en Argentina, al contrario que El cantante) es la que ha protagonizado Diego el Cigala con su disco CigalaTango, que se abre con una versión de «Garganta con arena». Escúchenla.



Dos versiones distintas para un mismo tango. En total, sumando el original, tres formas de rasgar el alma a base de notas y palabras. Solo es música, de acuerdo, pero emociona tanto...

lunes, 13 de diciembre de 2010

Prioridades

La pareja de mi lado en la sala de espera habla del canon digital. Han llegado a ese punto después de que él le comentara que en Chicago (al parecer había pasado algún tiempo viviendo en aquella ciudad) la tasa era del 9% y aquí el IVA es del 18%. Entonces ella ha dicho: «Y súmale el canon digital». «Todos somos delincuentes para la SGAE», ha suspirado él con resignación.

Ojeaban el folleto de nuevas tecnologías de un centro comercial: lo único que había para leer en aquella sala de espera del Hospital. Eso y algunos trípticos sobre últimas voluntades y derechos del paciente.

Al principio ella decía que tenían que cambiar la tele, que la que tenían en casa no tenía HDMI. ¿Y para qué lo quieres?, ha preguntado su acompañante. «Ah, para nada, si no sé ni para qué sirve...». Pues eso.

Entonces él ha comentado que los e-books están aún por las nubes, que 300 euros todavía es mucho. Ella le ha respondido: «Yo nunca necesitaría un e-book de esos». Luego ha hecho una pausa crítica, como dando énfasis a sus futuras palabras o quizá buscando el tono adecuado, y ha dicho: «Total, tampoco leo mucho...».

domingo, 12 de diciembre de 2010

Maquillar los resultados

Al PP solo le gustan las encuestas que encargan ellos mismos.

Incluso rechazan y desconfían de las encuestas que, aun siéndoles favorables, vienen de otros organismos. Y más si se trata del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), dependiente del Ministerio de Presidencia. Quizá piensan que el Gobierno maquilla unos resultados que, ya de por sí, muestran un aparente cambio de tendencia en cuanto al voto, provocado (no es que yo lo diga, que al fin y al cabo solo soy un simple licenciado en Filología Hispánica) por el desgaste que todos los gobiernos europeos han tenido por culpa de la crisis económica, una crisis (tampoco es que lo diga únicamente yo) que en España es más aguda debido al derrumbe del ladrillo y la burbuja inmobiliaria de esos años de bonanza en los que el Partido Popular daba alas a la especulación como único motor del país, dejando a un lado la educación, la inversión en desarrollo e innovación, la industria, etc.

De aquellos barros, estos lodos, suele decirse. La crisis llegó y es lógico y comprensible que las personas tendamos a culpabilizar a los dirigentes actuales, sin pararnos a pensar en cómo ha ido desarrollándose la historia hasta llegar al presente. En mi ciudad pasa lo mismo: la bonanza económica trajo despilfarro, malgasto de dinero, regalos y dádivas inusuales de un municipio de veintisiete mil habitantes..., pero bueno, que no me gusta hablar del pasado, que para eso ya están otros.

El caso es que ahora, en el Ayuntamiento de Novelda, hay una deuda heredada a la que el actual equipo de gobierno tiene (tenemos) que hacer frente. ¿Eso significa que la contención de gasto, la reducción de partidas presupuestarias y de sueldos a concejales no se hubiera hecho de no existir la crisis? Ni mucho menos: esa contención del gasto es algo que (yo por lo menos) he tenido muy claro y muy presente desde el instante en que aterricé en el consistorio, y más tratándose de dinero que viene de los bolsillos de mis conciudadanos y conciudadanas.

Nunca podría, por ética, por moral, por respeto y por conciencia, gastarme un euro más del estrictamente necesario, nunca me permitiría pasar un gasto por un «refresco» a las dos de la madrugada en un pub, o viajar de Alicante a Valencia en tren en billete de preferencia para coger un vuelo en primera clase hasta Madrid (menuda vueltecita a costa de todos, ¿no?; prefiero el tren Alicante-Madrid, dentro de poquísimo tiempo incluso con el AVE, financiado íntegra y exclusivamente por gobiernos socialistas; con lo que aquí se da la curiosa paradoja que, mientras unos se financian con tramas corruptas, otros financian progreso y capacidad de futuro).

Pero a lo que iba: las encuestas.

Es palpable que el Partido Popular rechaza y ningunea a las instituciones siempre y cuando no gobierne. Así, argumentan que el Gobierno ha montado una operación mediática contra los atletas para tapar el abandono salvaje de los controladores aéreos, a su vez montado por el Gobierno también para intentar paliar el impacto de la crisis económica... Igualmente, el Gobierno organizó a todos los jueces de la Comunitat Valenciana para imputar a doscientos cargos públicos del PP... Y asimismo, el Gobierno provoca lluvias torrenciales, incendios y demás desgracias siempre y cuando le interese...

Seamos más serios, por favor. O si no, podríamos alargar esa cadena de montajes hasta el infinito, y seguramente llegaríamos al momento (allá por marzo de 2004) en que a algún socialista se le ocurre que lo mejor para gobernar España es planear un atentado contra ciudadanos españoles, tal y como muchos medios de comunicación afines al Partido Popular decían en su día y siguen diciendo.

Y es que la derecha piensa que, cuando no tienen el poder, es que alguien muy malvado y con muy mala leche se lo ha usurpado, lo que significa una negación total de la democracia, la independencia de los distintos poderes y, lo más grave, un rechazo absoluto por la libre voluntad y elección de la mayoría de las personas. Y eso es muy triste, muy pero que muy triste.

Todo lo contrario que el Gobierno, desde luego, quien, a través del CIS, saca a la luz una encuesta donde el propio Gobierno es el que sale peor parado. ¿Hace falta recordar las encuestas del CIS en aquellos años en que gobernaba José María Aznar?

Como decía al principio, desde el PP no se han creído la encuesta del CIS, aludiendo a un posible maquillaje por parte del Gobierno, por lo que no han tardado nada en encargar una encuesta a un organismo independiente, con la idea de volver a maquillar esos resultados para que les fueran más favorables. ¿Curioso, verdad? De tanto maquillaje, tal vez nos olvidemos que estamos hablando de personas y no de números.

En mi ciudad también se empieza ya a maquillar las encuestas, si es que existen. Incluso, en palabras de algún concejal de la oposición, se augura que el resultado del Partido Popular va a ser «espectacular», «arrasador», «un paseo»... Yo no me atrevo a realizar vaticinios, no me atrevo a especular sobre el futuro o sobre lo que será. Me importa el hoy. Es más, me importa el hoy mirando hacia el futuro, por supuesto, pero no pensando en ganar o perder las próximas elecciones, sino contribuyendo a la mejoría general de mis vecinos desde ya mismo. Con las manos limpias. Con la conciencia tranquila. Con las cuentas claras.

Es la única forma de dormir tranquilo.

viernes, 10 de diciembre de 2010

La caída de los gigantes

Ayer fue arrestada, y puesta en libertad por no considerarse la existencia de peligro de fuga, Marta Domínguez, deportista, atleta y, ante todo, una de las imágenes que la marca «España» exportaba con tanto orgullo.

Es una mala noticia. Para el deporte y para el atletismo pero, sobre todo, para la imagen de nuestro país en el extranjero. Tal vez ahora los numerosos éxitos de nuestros deportistas se vean con recelo y desconfianza: ya sucede en ciclismo, donde cualquier velocista o ganador de etapa es visto por todos (los de dentro y los de fuera, compañeros y espectadores) bajo el húmedo vaho de la sospecha.

No es bueno. No es bueno, repito, ni para el deporte, que tantos éxitos y tantas alegrías nos ha dado este 2010 que ya se nos derrite entre los dedos, y ni mucho menos para el atletismo, disciplina de sacrificio y dura recompensa que también había provocado varias alegrías estos últimos tiempos, muchas de ellas gracias a Marta Domínguez, ahora envuelta en la Operación Galgo de la Guardia Civil. Hay más detenidos, pero ella es la más visible, presuntamente incluso la cabecilla de una trama de dopaje que incluye médicos y deportistas.

Es otra forma de ver que la imagen de España que intentamos vender en el extranjero es a veces frágil y que, por ello, debemos arrimar todos el hombro para que las posibles manchas se limpien y volvamos a lucir como nos merecemos: impolutos, justos y legales.

No hay que ver en el caso de Marta Domínguez, tal como se ha querido transmitir desde algunos medios de comunicación afines a la derecha, una persecución política, por el hecho de que la atleta fuera en las listas del PP. Pensar de esa forma es no creer en la democrática y constitucional división de poderes y yo sí creo en ella.

No. Marta Domínguez (todo se verá, claro está) se arriesgó y ahora tendrá que atenerse a las consecuencias. Por el bien del atletismo, del deporte en general y de la imagen de España más allá de nuestras fronteras. Para que dejemos de asistir, citando el título de la última novela de Ken Follet, tristes, impotentes y cabizbajos, a la caída de los gigantes.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

A falta de proyecto...

Cuando no se tiene un rumbo marcado, cuando se camina por inercia y sin dirección, sin destino, es fácil caer en vaguedades, es sencillo errar el paso y terminar, en un momento u otro, en una parte del camino que nos aleja del posible destino final.

Cuando se carece de un proyecto claro de futuro, es fácil pensar (diría incluso que es evidente pensar) que el presente va a ser una tortuosa ruta de piedras y angostos pasos por los que transcurrir.

Quizá eso también tenga sus ventajas, por supuesto. Y es que en ese continuo vivir al día, disfrutando de cada momento, podremos descubrir el placer de las cosas sencillas, paladearlas lentamente y continuar avanzando cuando nos plazca.

Según pienso, una cosa no elimina la otra, y siempre podremos disfrutar del día a día (es más, yo recomiendo disfrutar del día a día, de cada minuto y segundo de nuestra existencia; así se lo transmito a mis alumnos), pero teniendo más o menos claro hacia dónde se dirigen nuestros pasos.

Esta última opción es la más lógica cuando hablamos de personas que se dedican al ejercicio de lo público, sobre todo desde la responsabilidad que supone ser miembro de la Corporación Municipal de cualquiera de los ocho mil ayuntamientos de España. En esos casos, todos los concejales, cada uno desde la militancia de sus respectivos partidos pero teniendo claro que han de apartar sus diferencias porque lo totalmente importante es la ciudad en la que ejercen esa responsabilidad, han de llevar fijado en la brújula el destino al que quieren arribar.

Cuando prometí mi cargo como Concejal de Turismo, en 2007, yo lo tenía muy claro: se habría de eliminar esa filosofía de malgasto que había acampado a sus anchas en la Oficina de Turismo durante los años de bonanza económica y que, cosas de la acción-reacción, era una de las causantes de la deuda que actualmente arrastra el Ayuntamiento de Novelda. Ya lo he contado muchas veces: se llegaron a gastar 20.000 euros en FITUR, se pasaban dietas y desplazamientos por absolutamente todo (cafés, desayunos, bocadillos, periódicos, refrescos a altas horas de la madrugada...), se gastaban miles de euros por cabeza en teléfono móvil, y un largo y triste etcétera que, gracias a Dios, forma parte del pasado blanquinegro de la historia de nuestra ciudad.

Todo eso se cambió, por fortuna y por coherencia. No es coherente, no es moral, que una persona que tiene una responsabilidad pública hacia todos sus vecinos y vecinas se gaste 1.400 euros en teléfono móvil, dinero que pagábamos todos. No es coherente, no es moral, que los ciudadanos de mi municipio tengan que abonar un gasto en concepto de «refrescos varios» a las dos de la mañana. Es algo que todos los noveldenses sentían como un atropello y así lo hicieron notar en las urnas durante aquellas elecciones de mayo de 2007.

El cambio que se inició suponía un nuevo rumbo. Desde la Concejalía de Turismo se marcó el rumbo: se apostó como nunca se había hecho por un turismo de calidad, un turismo que comprendía nuestra Historia (con los yacimientos y el recinto amurullado de La Mola, con la única torre triangular de Europa), nuestra Cultura (con el rico y variado modernismo del que disponemos, la Semana Santa, el Casino...) y nuestras Fiestas (patronales y de moros y cristianos, dedicadas a Santa María Magdalena, y que se celebran hacia la tercera semana de julio), pero también nuestra Gastronomía. Por ello se creó y se fomentó la creación de innumerables actuaciones que llevaran a la promoción del sector turístico de la gastronomía: el Trofeo de Cocina con Azafrán, las Jornadas Gastronómicas, la Ruta del Tapeo y un larguísimo etcétera.

Este es el rumbo que llevamos, el rumbo que queremos darle a nuestra Novelda en términos de promoción turística. Este es nuestro proyecto.

La lástima es que la oposición no se quiera unir a esta constante promoción y publicidad de uno de los sectores económicos más importantes de nuestra ciudad. No pasa nada. Hay una frase que se le atribuye a Voltaire que dice: «No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo».

Desde el PSOE de Novelda siempre defenderemos la existencia de multitud de opiniones y la libertad de expresarlas, y siempre lo haremos teniendo muy claro hacia dónde nos dirigimos y cuáles son las circunstancias de nuestro viaje.

Sin embargo, es triste asistir al hecho de que hay otros partidos que, a falta de un proyecto claro (solamente se les conoce uno: echar al PSOE de cualquier administración donde «usurpe» el poder a los únicos que de verdad están legitimados para ello), se dedican al revanchismo y la venganza personal (más propios del Oeste americano) como una manera de intentar tapar su propia nulidad.

Para ello emplean cuantos elementos estén en su mano (redes sociales, prensa, etc.), con la única intención de cubrir con fango un ímprobo trabajo realizado desde (hablo por mí, pero sin dudar para nada de ninguno de mis compañeros o compañeras) las concejalías que tengo el honor de dirigir, llegando incluso a tratar de derribar, con infamias e injurias, a las personas que llevamos a cabo tales responsabilidades.

Tampoco pasa nada. Cito de nuevo a Voltaire: no comparto lo que ellos dicen, pero defenderé hasta mi último aliento la libertad y el derecho para que lo digan.

Ahora bien, yo me pregunto: ¿es necesario llegar hasta ese punto? ¿A falta de un proyecto de futuro vale todo?

martes, 7 de diciembre de 2010

Las 10 estrategias de manipulación (y II)

Exponía ayer una relación entre las diez estrategias de manipulación mediática presentadas por Noam Chomsky y los mecanismos de confusión que emplea el Partido Popular para ganarse la confianza de los votantes. (Digo bien: utilizo esa palabra en lugar de personas, porque es habitual que este partido, al contrario que otros, vea números y votantes en lugar de ciudadanos y opiniones.)

Continúo a partir de la sexta estrategia.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un cortocircuito en el análisis racional y, finalmente, en el sentido crítico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos...

Como el intento de confusión y manipulación que el Partido Popular de Novelda llevó a cabo ayer mismo, durante la conmemoración del Día de la Constitución. Tras el acto constitucional nos dirigimos todos los concejales al cercano Centro Cultural «Gómez Tortosa» (donde está ubicada la Oficina de Turismo) para disfrutar de un excelente concierto por parte del Orfeón Noveldense «Solidaridad».

Pocas horas después, desde el Partido Popular se comentaba la extrañeza que causaba que hubiera menos actos organizados el Día de la Constitución que los que hay el 9 d'Octubre, Día de la Comunitat Valenciana, aludiendo que eso quizá era posible porque el Concejal de Cultura es militante del Bloc Nacionalista Valencià. De nuevo, se quieren mezclar churras con merinas con la única intención, torticera e imprudente, de confundir y dirigirse al aspecto emocional de las personas, tal y como lo define Chomsky.

¿Es necesario recordar que la Concejalía de Cultura, ya fuera con el Partido Popular en el gobierno local como ahora con el PSOE, organizaba y organiza los mismos actos en una y otra festividad; es decir, un Pleno Institucional y un posterior concierto? ¿Es necesario explicar que los actos que se celebran el 9 d'Octubre, paralelamente a los institucionales, son convocados y organizados por asociaciones culturales del municipio? 

Tanto el Día de la Constitución como el Día de la Comunitat Valenciana, antes y después, ayer y hoy, se celebra con un Acto en el salón de plenos del Ayuntamiento de Novelda y, posteriormente, con un concierto en el patio del ya mencionado Centro Cultural.

Utilizar este hecho con la intención de confundir a la ciudadanía es una muestra de que la sexta estrategia de manipulación es algo que maneja a la perfección el Partido Popular. Intentar infundir a la gente la mentira de que se hacen más actos un día que otro obedece a la técnica de expandir que este equipo de gobierno es antiespañolista mientras que otra formación política es abanderada de los valores democráticos de una España unida.

De nuevo, y enlazando con la quinta estrategia, volvemos a esas frases recurrentes: «España se rompe», decían, y al final se vio que ni se rompía España, ni se vendía Navarra, ni nada de nada. Humo tan solo, como el que ya nos tienen acostumbrados.

Con eso buscaban arañar el lado emocional de las personas y, como siempre que mueven ficha desde el Partido Popular, arañar algunos votos.

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y esclavitud. La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposible de alcanzar para las clases inferiores.

Hace poco escribí un artículo acerca de la educación en nuestra Comunitat. Lo publiqué en el BIM, el Boletín Informativo Municipal que edita el Ayuntamiento de Novelda. Lo pueden leer en mi página web, en este enlace.

En esta región de España, el Partido Popular, en el Gobierno desde hace quince años, se ha encargado de encerrar a buena parte de los futuros ciudadanos en barracones, para que su educación se vea constreñida y supeditada a las circunstancias. Mientras tanto, la educación privada ha aumentado considerablemente: en los últimos nueve años, los centros privados han crecido un 46,45% mientras que los públicos únicamente el 12,29%.

Por otro lado, en cuanto a alumnado extranjero (alumnos que, por idioma y cultura, son más difíciles de integrar en el aula), la concentración es increíblemente mayor en los centros públicos, casi del 87%.

Por el contrario, somos campeones en fracaso escolar, en mala gestión por parte de la Conselleria, en nula dotación presupuestaria, en negación para firmar programas que vengan del Gobierno central (anteponiendo el interés partidista al interés general del alumnado), y un largo etcétera.

En definitiva, una situación de total desventaja de la educación pública, y que es el punto clave para que la ciudadanía piense que es la educación privada o concertada la solución a todos los problemas, creando así, desde de las instituciones (en el caso que nos ocupa, la de la Comunitat Valenciana, gobernadas por el Partido Popular), una sensación de «clasismo» que los alumnos aprecian y perciben y que les hace, a unos, ser blanco de las burlas de los otros.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto.

Y de esta forma se presentan, en las televisiones públicas (Canal 9 y Tele Madrid son buena prueba de ello), entes que todos subvencionamos pero que están al servicio partidista de la oligarquía, programas y valores que poco o nada tienen que ver con la educación que queremos transmitir para los habitantes del mañana.

9. Reforzar la autoculpabilidad

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable de su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y sin acción no hay revolución.

Esta estrategia la lleva a cabo constantemente el Partido Popular, extendiendo la idea, cuando ellos no gobiernan, de que todos los males están causados por el partido contrario, principalmente por el PSOE, de tal modo que todas las personas que depositaron la confianza en este partido, piensan automáticamente que no supieron elegir bien en su día y que la  «esperanza» y la solución a todos los problemas se encuentran en el PP.

Ello, tal y como dice Noam Chomsky, es un canto a la inacción, al no pensamiento, a la nula inteligencia o espíritu crítico de la ciudadanía. Cuando todo eso se consigue, es más fácil influir en las personas para dirigirlas hacia el voto «adecuado» (¿?), impidiendo que sean esas mismas personas las que decidan después de un análisis crítico y minucioso de la realidad.

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen

En el transcurso de los últimos cincuenta años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el «sistema» ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológica. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Eso significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

La última estrategia, que bien podría ser el resumen de las anteriores, viene a decirnos que no debemos dejar que el «sistema» piense por nosotros. Todo lo contrario: hemos de ser espíritus libres con libertad de pensamiento y opinión.

Solo así podremos seguir construyendo democracia e igualdad. Únicamente de esa forma, desde el respeto y la comprensión hacia pensamientos distintos, podremos seguir avanzando en la Historia. Un partido político, sea cual sea, no debe ser óbice para la necesaria crítica que ha de brotar desde el individuo. Un partido político no tiene que pretender dirigir los pensamientos (casi siempre a través de manipulaciones, mentiras, falsas filtraciones, creación de conflictos...), sino ayudar a seguir creando bienestar (no solo económico, sino en todos los ámbitos de la vida) para los ciudadanos.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Las 10 estrategias de manipulación (I)

Hace poco encontré en una web una referencia a Noam Chomsky y su texto acerca de las estrategias que emplean los medios de comunicación de masas para tenernos contentos, relajados y convencidos de que lo que nos dicen es lo mejor y que, por lo tanto, hay que admitirlo o asumirlo como verdadero.

Como sabe aquel que me conozca, no puedo estar quieto, y mi mente comenzó al instante a hilar esos diez puntos que proponía Chomsky con las estrategias que algunos partidos políticos utilizan, a todas las escalas y niveles, para intentar convencer de que su proyecto es mejor, a pesar de que se ciña y se base en el puro inmovilismo del sillón propio (como lo definía hace algún tiempo el genial dibujante Forges).

Las cinco primeras estrategias, según las describe Chomsky (cito al lingüista y pensador norteamericano en negrita), son las siguientes:

1. La estrategia de la distracción

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción, que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales en las áreas de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética.

El Partido Popular emplea a la perfección esta técnica. De hecho, toda su estrategia de partido se basa en la distracción. En mi ciudad, este partido político se encuentra totalmente dividido, envuelto en luchas internas por el poder, con concejales que no se hablan entre ellos, con un portavoz que no transmite la retirada de la dedicación exclusiva de una edil hasta el último suspiro (a pesar de los constantes correos electrónicos que se le enviaban exigiéndole una respuesta...), y un largo etcétera.

Pues bien, este mismo partido emplea la distracción a la que aludía Chomsky cuando comienza a filtrar a la prensa que el PSOE de Novelda está dividido, únicamente por el hecho de que la persona que ostenta el cargo de Secretario General de la agrupación local no es la misma que el Alcalde.

A partir de ahí se inventan una serie de hechos, de discusiones y rupturas, totalmente falsos por supuesto, simple y llanamente para desviar la atención de su propia división interna.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones

Este método también es llamado «problema-reacción-solución». Se crea un problema, una «situación» prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que este sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

En Novelda, ya lo he dicho en varias ocasiones, la Concejalía de Turismo gastaba hasta 20.000 euros en viajes, alojamientos y comidas en una única semana, la que pasaban el Alcalde y el Concejal en Madrid durante la Feria Internacional de Turismo (FITUR).

Además, en esas épocas de vacas gordas en las que los designios de nuestra ciudad estaban dirigidos por personas del Partido Popular, se pasaban gastos por desplazamiento de acudir a entrevistas políticas a municipios que distan cinco kilómetros; se pagaban facturas en concepto de periódicos y desayunos, en concepto de «refrescos» a las dos de la mañana. En aquella época se esfumaban miles y miles de euros en facturas telefónicas (descargas de Internet, llamadas a países extranjeros...).

Ahora, cuando el equipo de gobierno lo formamos concejales del PSOE y la coalición Compromís per Novelda, una gran parte de la deuda que acarrea el Ayuntamiento está compuesta por facturas que el Partido Popular dejó sin reconocer, en el fondo de los cajones, y resulta irónico (muestra de un absoluto cinismo) que sea esta formación política la que se presenta como la única que puede resolver la situación económica...

3. La estrategia de la gradualidad

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta con aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicados de una sola vez.

4. La estrategia de diferir

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarle como «dolorosa y necesaria», obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que «todo mejorará mañana» y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

Presento estas dos estrategias a la vez. En ellas, muchos de ustedes, sabios lectores, sabrán o querrán ver al actual Gobierno de España. En efecto, las medidas totalmente impopulares que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha presentado y aprobado, como en el resto de países europeos donde la crisis (aquí agravada por el boom inmobiliario a base de pelotazos urbanísticos producido en épocas anteriores), van en la línea de esperar que otros tiempos mejores vengan para la economía.

Y es obvio que tiempos mejores habrán de venir, sobre todo cuando el cambio de mentalidad haga mella en la población y se entienda que no se podrá vivir como hace unos años, cuando la especulación gobernaba cada punto de nuestra geografía y la envidia y la soberbia eran los motores de nuestra economía. Hasta que todo estalló. Ha sido el actual Gobierno (casualmente del mismo color político, en España y en mi ciudad) el que ha tenido que hacer frente a una fatal coyuntura económica, provocada por años pasados de malgasto y falta de visión de futuro.

También irónicamente, es el Partido Popular quien ahora se presenta como salvador de la economía. De nuevo, recuerdo que fue una alcaldesa del Partido Popular la que, nada más acceder al cargo, preguntó qué se cobraba por ello, a lo que respondió cuando le dijeron la cifra: «¿Eso solo? Habrá que subirlo...». Y así fue: se lo subió hasta el doble, hasta el medio millón de pesetas en aquel tiempo (unos 3.000 euros).

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discursos, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuando más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico, como la de una persona de 12 años o menos.

Aquí encontramos numerosísimas muestras aplicadas al Partido Popular. Discursos sencillos, tópicos recurrentes, como «Agua para todos», «Váyase, Sr. González», «ZParo»..., que buscan la paralización de la opinión pública y del pensamiento crítico de la ciudadanía a base de que las personas repitan esas frases hechas y elaboradas por los equipos de márquetin de los partidos políticos, de tal forma que nadie se para a reflexionar de qué manera se les están dirigiendo, modificando y manipulando las ideas.

De ese modo, y sabiendo que una mentira repetida puede llegar a convertirse en una verdad, el Partido Popular no ceja en su empeño y emplea cualquier medio que esté a su disposición para echar fango sobre todo tipo de gestión positiva que encuentren a su alrededor. Así lo han hecho durante la reciente huelga salvaje de los controladores aéreos.

Y así lo hacen, igualmente, todos los medios de comunicación, instituciones y colectivos afines a la derecha española. De esto último también hay innumerables ejemplos, pero me quedo con uno reciente, un vídeo elaborado por el grupo de comunicación Intereconomía Corporación, que se autodefine como «independiente de los partidos políticos, instituciones religiosas y de cualquier otro organismo de poder». Vean el vídeo y comprueben esa «independencia».



La manipulación, sumada a una absoluta falta de rigor histórico, puede llegar a alcanzar cotas insuperables...

sábado, 4 de diciembre de 2010

Chantaje de altos vuelos

La cifra es esta: 250.000.

Pero realmente es mayor. Cerca de 300.000. Es decir: más de un cuarto de millón de personas que se han quedado en tierra por culpa de los controladores aéreos, gente que llega a cobrar hasta un millón de euros al año por diez horas semanales de trabajo.

Esos millonarios (cuyo curso de iniciación cuesta 975 € y basta el Bachillerato para sacarlo) han dejado sin puente, sin vacaciones, sin ver a sus familias, sin disfrutar de unos días de descanso a más de 250.000 personas en toda España al convocar en la tarde de ayer una huelga porque no aceptan cobrar menos. Quieren seguir ganando un millón de euros al año por diez horas semanales. (Además, se dan casos dramáticos, como el de una niña de apenas cuatro meses que tenía que tomar un vuelo desde Canarias a Málaga para ser operada de urgencia.)

El turno de tarde acudió a trabajar y, una vez en el puesto, todos los controladores dijeron que estaban enfermos y se marcharon, la mayoría de ellos sin baja médica.

El tráfico aéreo se ha parado durante horas, algo que ha sucedido únicamente (y en contadísimas ocasiones) en casos extremos de terrorismo. De este modo, los controladores españoles, unos tipos sin carrera pero con coches de lujo y jubilación a los cincuenta años, alinean filas junto a los enemigos de la democracia, puesto que una huelga, legalizada y regulada como derecho en nuestra Constitución vigente, no se hace de un minuto al otro y sin servicios mínimos.

Ahora es cuando uno entiende que la FIFA no diera el Mundial de Fútbol a España para el año 2018. Un país que tiene este tipo de trabajadores, que son capaces de chantajear a un Gobierno utilizando como rehenes a más de un cuarto de millón de ciudadanos y ciudadanas (según palabras del Ministro de Fomento, José Blanco), no se merece un Mundial ni unas Olimpiadas. Un país que tiene unos trabajadores que incurren en varios delitos (abandono del puesto de trabajo, paralización del espacio aéreo, reclusión de personas en contra de su voluntad, etc.), todos ellos contemplados en el Código Penal, da una pésima imagen a los países vecinos, generadores de turismo e inversión.

Por fortuna, el Gobierno no se doblegó y, a principios de la noche, el Presidente Zapatero decretó la militarización de los aeropuertos, por lo que los controladores, además, incurrieron en un delito de sedición. Estos se negaban a trabajar y es posible que hasta la una y media de la tarde de hoy no vuelvan las cosas a una relativa normalidad, con la reanudación del tráfico aéreo. El Gobierno en ningún momento cedió al chantaje de unos cientos de millonarios que trabajan como controladores aéreos y, desde el primer momento, supo dar la cara ante la ciudadanía.
La guinda la puso, como nos tiene ya acostumbrados, Mariano Rajoy, Presidente del Partido Popular, líder de la oposición y eterno aspirante a ocupar el puesto de Presidente del Gobierno de España. El Sr. Rajoy, aislado en Lanzarote, balbuceó que no sabía nada de nada, se puso de parte de los controladores en vez de junto a los ciudadanos y empezó a criticar al Gobierno legítimo de nuestro país. Esas declaraciones rayan lo inaudito, lo espasmódico, lo vergonzoso... Que el líder de la oposición aproveche cualquier situación para tartamudear críticas hacia el Ejecutivo es una muestra más (y ya van varias) de las pocas ganas de hincar los codos para trabajar que tienen algunos.

Lamentable esa actitud.

Lamentable la actitud de la oposición, que aprovecha cualquier suceso para echar barro sobre la labor ímproba del Gobierno. Según el Sr. Rajoy, esto no sucede en un país civilizado (¿tampoco éramos civilizados cuando, en la mayor catástrofe ecológica de la historia, el Prestige, este mismo señor argüía que se trataba solo de unos «hilillos de plastilina»?). No obstante, gracias a Dios, sí vivimos en un país civilizado y democrático, un país que sabrá valorar en su día la lamentable actuación del principal partido de la oposición, una actuación que no es nueva, ni mucho menos. El PP nunca se pone del lado de la ciudadanía: no lo hizo cuando millones de personas salieron a la calle para gritar NO A LA GUERRA (los insultaron sin piedad), no lo hizo cuando el PSOE ganó las elecciones de marzo de 2004 (las siguen negando y nos acusaron a todos a todos los españoles de ser cómplices de una conspiración judeo-masónica). Como leí hace unos días en Twitter: «el PP prefiere una España rota antes que una España roja». Así nos va...
Además, para más inri, el portavoz de fomento del Partido Popular en el Senado se reunió hace pocos días con un representante de los controladores aéreos, lo que abre una nueva posibilidad: que el PP supiera de esta huelga encubierta, ilegal y salvaje. Después de todo, fue el PP (con José María Aznar a la cabeza del ejecutivo) el que aprobó, en enero de 1999, el convenio que blinda a los controladores con sueldos millonarios y muy poquitas horas de trabajo semanal, convenio que el presente Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero quiere modificar para igualar las condiciones de los controladores españoles a las de sus colegas europeos.

¿La solución? Una muy sencilla. Tomar medidas legales, penales y eficaces contra todos los controladores que secundaron una huelga ilegal, salvaje e insolidaria, que para reclamar derechos coartan las libertades de más de un cuarto de millón de personas.

Ya lo hizo Ronald Reagan, en 1981, en EE.UU., durante una situación similar y el mundo siguió girando.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Matar al mensajero

Quería escribir hace tiempo acerca de Julian Assange, creador de la web Wikileaks, una plataforma que está poniendo a la luz las vergüenzas y la invulnerabilidad del Gobierno de los EE.UU. y, por extensión, de sus países aliados.

Conversaciones filtradas, documentos secretos que ya no lo son, democracia en manos de niños con traje y corbata... Lo cierto es que, escándalos aparte, Wikileaks y su fundador tienen todos los ingredientes para protagonizar un buen thriller al estilo Hollywood: un pasado turbio por parte de Assange, lleno de secretos e informaciones contradictorias o sesgadas, una web que se mantiene no se sabe muy bien cómo, una reciente orden internacional de busca y captura, etc. Yo iría a ver esa película, sin duda, y más teniendo en cuenta que en los créditos iniciales luciría la consabida estampa de «basada en hechos reales».

Sin embargo, aunque ahora se quiera dañar la reputación de Julian Assange salpicándole del peor delito que existe en los ideales occidentales (el de agresión sexual), en todo este asunto reina un constante rumor de: «uy, nos han pillado...».

Por consiguiente, los Gobiernos que se han visto, de una manera u otra, contaminados o involucrados por las filtraciones de Wikileaks se dedican ahora a matar al mensajero y, como mucho, a echarle las culpas al funcionario o militar de turno, pero poco más.

Aquí, en nuestra Comunitat Valenciana, sucede otro tanto: en el escándalo del Gürtel, por ejemplo (pero también en el caso Brugal o en el culebrón de Carlos Fabra), en vez de asumir todas esas conversaciones telefónicas en las que se comprueba la malversación de fondos, el cohecho, el tráfico de influencias, la corrupción y las vergüenzas más íntimas de consellers, diputados, la Presidenta de les Corts, alcaldes, el President de la Generalitat, concejales, cargos orgánicos de partido, etcétera, hasta llegar a un total de 200 imputados, todos ellos vinculados estrechamente al Partido Popular; en vez de asumir responsabilidades, como decía, se tiene todavía la osadía y la irresponsabilidad de culpar a quien grabó las conversaciones.

Se vuelve a matar al mensajero. Se vuelve a minar la labor periodística en pro del interés de unos pocos.

Y así, se asume que no es delito que uno le diga a un empresario que hinche una factura en concreto (por ejemplo la visita del Papa) para luego repartirse el dinero entre ambos, o que uno considere al cabecilla de la trama de corrupción más grande de España su «amiguito del alma», o que le comente «te has pasado tres pueblos con el regalo de mi mujer...», o que a una señora le regalen un reloj de 2.400 euros a cambio de un contrato a favor...

Todo eso se asume cuando sale a la luz como algo normal e inherente a la clase política. Esto es, que no es delito el decirlo, sino el que se sepa.

Cuando Eduardo Zaplana, ex President de la Generalitat Valenciana, dijo «estoy en política para forrarme», no fue un problema que lo dijera, sino que se le grabara diciéndolo.

Son estas las cosas las que van minando la democracia y las libertades de los pueblos. Dentro de pocos días celebraremos los treinta y dos años de nuestra Constitución, y ya parece que haya gente y partidos políticos que se sienten incómodos con nuestra Carta Magna. Tres décadas de democracia y plenos derechos y ya empiezan a asomar los fantasmas de tiempos pasados.

Aquí, en la Comunitat Valenciana, estamos acostumbrados a que los medios públicos (Radio Televisión Valenciana a la cabeza, y Canal 9 como punta del iceberg) simplifiquen, modifiquen y manipulen la información. No obstante, mucho me temo que el mundo no está preparado para Julian Assange y Wikileaks, posiblemente el último soñador que quede. Las democracias aún siguen pensando que lo que no se sepa no ha existido, pero la información es libre y no puede negarse o detenerse su curso si sale a la luz.

Por eso, pienso que la culpa no es de Wikileaks. Quizá el problema resida en que hay personas que se dedican a lo público como forma de ocultar sus desmanes y luego son incapaces de reconocer la vergüenza, agachar la cabeza y marcharse a casa.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

La dosis justa de humildad

Hace algunos años, la Concejalía de Turismo de mi ciudad era la hermana rica de las concejalías. Su presupuesto era de 140.000 euros, podía invertirse en carteritas de piel y neveras para botellas de vino como regalo de Navidad y podía acudirse a cuantas ferias hubiera en el panorama turístico de todo el mundo: Madrid, Barcelona, Torre Pacheco, Valladolid, Bilbao, Londres...

No había límites. Ni de expectativas de futuro ni de realidad económica. De ese modo, se gastaban 20.000 euros en una semana en Fitur (Feria Internacional del TURismo de Madrid). Y además, se gastaban sin ningún tipo de contemplaciones: tren (en primera clase) a Valencia para coger un vuelo (en primera clase) a Madrid, hoteles cinco estrellas, comidas y cenas en restaurantes de lujo junto a políticos (de primera clase), famosos o futbolistas (estos, lógicamente, también de 1ª), facturas de «refrescos» a las dos de la mañana (la sed institucional es lo que tiene...), facturas de periódicos y cafés, y un larguísimo etcétera.

Eso no ocurría únicamente cuando se iba a ferias del sector turístico (algunas de ellas, como la de Londres, dirigida escrupulosamente para tour-operadores, donde un municipio poco pintaba allí); eso no ocurría solo en las ferias: en la misma ciudad de Novelda se pasaban facturas de desayunos, almuerzos, por desplazamientos a los pueblos vecinos para acudir a entrevistas políticas...

Vamos, lo que la RAE reconoce como despilfarro en su primera acepción: «Gasto excesivo y superfluo».

Eso se puede debatir fácilmente desde el otro lado, obviamente. Nos pueden decir que era un época en la que los ingresos eran boyantes, la economía iba viento en popa y nadie se atrevía a vaticinar lo que nos auguraba a la vuelta de la esquina.

Pero entonces vino el estallido de la burbuja inmobiliaria en España, muchos ayuntamientos dejaron de ingresar lo que se ingresaba y las partidas presupuestarias tuvieron que, forzosamente, mermar.

En la actualidad, con un cambio de gobierno por en medio en Novelda, la partida que el Ayuntamiento destina a Turismo en su presupuesto es de 61.750 euros. Bastante menos que 140.000, como se puede apreciar.

El gasto del último Fitur al que tuve ocasión de ir fue de 3.110 euros, muy lejos también de los 20.000 euros con los que antes se despachaban la semana madrileña. Igualmente, servidor viaja en tren, duerme en hoteles y come en restaurantes, pero la diferencia de gasto es obvia y está ahí. Tampoco se me ocurriría pasar una factura de gasolina por un desplazamiento a un pueblo vecino (el más cercano está a cinco kilómetros), y más cuando acudo a una entrevista política. Y, por supuesto, ni mucho menos me atrevería a pasar una factura por un desayuno o un almuerzo. Mis desayunos, mis almuerzos y mi gasolina, todo eso me lo pago yo.

Lo contrario sería incumplir mi decencia personal, mis principios y la idea que tengo del dinero público. No se puede exprimir más una naranja cuando ya ha dejado caer la última gota. La excusa que unos ponen de que el dinero no es suyo para poder permitirse el lujo de gastar lo que ellos no harían con el propio, yo la veo justo al revés: como el dinero no es mío, sino de todos los ciudadanos de Novelda, soy totalmente escrupuloso con él.

Siguiendo esa línea de evitar cualquier tipo de gasto superfluo o innecesario, y apostando por la promoción gastronómica de nuestro municipio, hemos creado numerosas actividades durante esta legislatura (Jornadas Gastronómicas, Ruta del Tapeo, Trofeo de Cocina con Azafrán, campaña Cómete Novelda, campaña El mes dolç, fiestas benéficas como la Fira del Raïm o la Festa del Xanxullo, concursos, foros de turismo, jornadas formativas, etcétera, etcétera). Todas esas actividades y promociones han surgido donde únicamente había un erial. Ahora es trabajo de todos que se consoliden y sigan creciendo en aceptación, sin olvidar que no todo es eso, lógicamente; por ello, desde la Concejalía de Turismo, se está trabajando arduamente en la elaboración de un plan integral de turismo que, conociendo la realidad actual del sector, nos indique los caminos a seguir para continuar avanzando en un ámbito importantísimo para que España (y más concretamente mi ciudad, Novelda) pueda salir de la actual crisis económica con fuerza, optimismo y responsabilidad.

Digo esto porque no hace mucho tuve ocasión de toparme con una campaña que se está llevando a cabo desde el Partido Popular de Novelda (una formación cuyas últimas noticias son la «falta de democracia e información» internas). Dicha campaña venía a decir, con un total y completo uso del simplismo exponencial, que el actual equipo de gobierno (PSOE-Compromís) era chapuzas, dejado, ineficaz, mentiroso y malgastador.

De malgastar dinero no puedo hablar, porque no era yo quien dejaba que 20.000 euros se volatilizaran en una semana de estancia en Madrid. Ineficaz, desde luego que tampoco, puesto que todas las actividades y campañas que se han creado en la Concejalía de Turismo vienen a sumar y promocionar una labor indiscutible que el sector hostelero lleva a cabo. El éxito de tales campañas viene a demostrar que para nada eran o son una chapuza. De mentiras, pocas: los datos están ahí. Y sobre la dejadez prefiero no hablar: sigo levantándome con las mismas ganas de luchar por Novelda que las que tenía cuando prometí mi cargo como concejal, las que he tenido siempre.

Quizá es que haya formaciones que aún creen que la demagogia es la mejor manera de ganarse la confianza, el respeto y la valoración positiva de los ciudadanos. Tal vez donde unos vemos personas con personalidad y opiniones diversas (pero todas y todos respetables), otros ven electores potenciales.

En un caso o en otro, creo que con el desayuno, cuando uno se dispone a salir a la calle (y más tratándose de un cargo público), debe tomarse antes la dosis justa de humildad. Seguramente así nos iría mejor.